SUPERAR LA PÉRDIDA: Aflicción y Luto
Por Daniela Anéis

Traducción al español por Teresa Galarza

[En inglés]



Desde el principio de nuestros tiempos, el Hombre ha intentado explicar el fenómeno más desconcertante de nuestra existencia: la muerte. ¿Por qué necesitamos morir? ¿Adónde vamos cuando ya no estamos aquí? La medicina moderna nos ha dado la esperanza falsa de que podemos derrotar a la muerte y alargar nuestra vida en la Tierra. Pero como mi padre solía decir, “Estamos aquí por un tiempo prestado”. Murió a los 37 años de cáncer de pulmón.

Pero la parte más dura de encontrar una explicación apropiada para la muerte es: ¿cómo vamos a hacer frente a la pérdida de nuestros seres queridos? ¿Cómo podemos continuar con nuestras vidas como de costumbre? ¿Borramos la existencia de nuestros seres queridos al continuar con nuestras vidas? Es lo que se conoce como la culpabilidad del superviviente. No tiene ningún sentido que nos sintamos de esa manera, pero nos ocurre como parte del proceso de luto y aflicción.

Cuando la muerte no es natural o se debe a una enfermedad temprana (como el cáncer en los jóvenes, por ejemplo), resulta más duro aceptar la aleatoriedad que gobierna nuestras vidas. ¿Por qué las cosas malas suceden a la gente buena?—Nos preguntamos. ¿Y si encontramos que la respuesta es que sucede porque sí? ¿Sin ninguna razón en concreto? Nuestras mentes analíticas exigen respuestas, explicaciones y razonamientos lógicos. Y cuando finalmente aceptamos la marcha de nuestros seres queridos (o si lo prefiere, superamos la pérdida), nos damos a nosotros mismos una explicación aceptable.

¿Pero en qué consiste exactamente el proceso de aflicción y de luto? La investigadora y psicóloga Elisabeth Kübler-Ross ha precisado cinco etapas del proceso de aflicción: 1) Shock; 2) Negación; 3) Cólera; 4) Depresión; 5) Aceptación. Estas etapas no son siempre secuenciales, y se pueden experimentar reveses y recaídas durante los períodos de luto y aflicción.

¿Qué podemos esperar cuando alguien está de luto? (según las investigaciones de la Dra. Elisabeth Kübler-Ross):


  1. Shock — cuando a alguien le llega la noticia de que un ser querido ha muerto, inicialmente puede experimentar una sensación de incredulidad, como si estuviera viviendo una pesadilla. La mente no puede procesar este hecho y se cierra para protegerse (una de las razones por las que la gente se desmaya como consecuencia del shock). Y algunas personas incluso experimentan períodos pequeños de amnesia debido al shock. Pero generalmente, al recibir noticias de ese tipo, las personas tienden a quedarse paralizadas por momentos y no expresan ninguna emoción—encendemos nuestro piloto automático. Cuando el shock se pasa y la mente procesa lo sucedido, viene la negación.
  2. Negación — “Esto no ha ocurrido. No es posible. Acabo de hablar con él/ella. Estaba muy bien. Esto es una broma macabra que alguien me está intentando gastar”. La realidad es demasiado abrumadora para ser verdad; la cantidad de sensaciones y sentimientos que nos inundan destruyen todo a su paso. Pero cuando la mente se estabiliza y se acomoda a la realidad, nos invade la cruda realidad.
  3. Cólera — “¿Por qué ha ocurrido esto? ¡Hemos pasado juntos tan poco tiempo! ¡Tenía toda la vida por delante! ¡No es justo! ¿Por qué él y no yo?” Son algunas de las frases mas comunes que usted oirá o que dirá. Y el sentimiento de injusticia o la razón por la cual las cosas malas suceden a la gente buena le hará sentirse enojado. No es infrecuente expresar cólera e intentar atribuir culpabilidad a alguien o incluso a una entidad (tal como Dios). Cuando la muerte ha sido por culpa de la víctima, uno puede experimentar sentimientos encontrados sobre la persona que ha muerto. Y esos sentimientos tardan un tiempo en procesarse y curarse. A veces es más fácil estar enojado que dejar que nos invada la tristeza. Personalmente, tengo que confesar que pasé alrededor de cuatro años extremadamente enojada con mi padre. Sentía que él debía haber cuidado mejor su salud, no ignorar los síntomas, y quizá todavía estaría aquí.
  4. Depresión — sentirse triste es parte del luto y es importante. Lo normal es que la persona se sienta triste, sin energía, y que no se sienta lo bastante bien como para levantarse de la cama o salir de casa, que llore cuando algo le recuerda al ser querido o cuando la realidad es inevitable (como por ejemplo encargarse de documentos jurídicos o de donar ropa). Esta etapa toma mucho tiempo.
  5. Aceptación — esta última etapa del luto sucede cuando la persona por fin afronta la ausencia del ser querido y retoma su vida normal. Generalmente, cuando las personas están de luto dejan de hacer las cosas que solían hacer con sus seres amados o dejan de ir a los lugares que frecuentaban o incluso dejan de ver a los amigos que tenían en común. Los recuerdos son demasiado dolorosos. Cuando nuestra mente finalmente acepta que la vida tiene que continuar sin ese ser especial, la sensación que sigue habiendo es la de añorarlo y de aferrarse a los buenos recuerdos. Hay una palabra especial en portugués que describe muy bien esa sensación, “saudade” (no tiene una traducción exacta al español).

En general, se acepta que un período de luto puede tomar por lo menos dos años, pero por supuesto que el tiempo depende siempre de la persona y del tipo de enlace que le unía a la persona fallecida. Superar la pérdida de un hijo es una de las cosas más dolorosas que pueden suceder y el período de dos años es poco en ese caso.

¿Cómo puede usted superar una pérdida profunda y recuperarse íntegramente otra vez?

Las personas a las que amamos y que nos aman están de alguna manera incorporados a nuestro sentimiento de ser uno mismo. Como expresó el autor francés de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry: “Aquellos que pasan por nuestras vidas no se van de vacío, y no nos dejan sin nada. Dejan una pequeña parte de ellos, y toman un poco de nosotros también”. La sensación de haber vivido una vida más rica al conocer y amar a una persona, y que esa experiencia haya hecho que el dolor de perder a alguien valga la pena, es algo que conforta absolutamente.

Perdonar. Ya sea perdonar a la persona directamente responsable de la muerte, una entidad (tal como Dios), o incluso a nuestro ser amado, perdonar es esencial. Después de cuatro años de estar enojada con mi padre, cuando estuve preparada para perdonarlo por haberme abandonado, le escribí una carta explicándole eso. La oculté en su tumba y la dejé allí hasta que la consumieran los elementos. Fue muy liberador.

Honrar a nuestros seres queridos. Irvin Yalom, en su libro Staring at the Sun: Overcoming the Terror of Death (Mirar fijamente al Sol: Superar el Terror de la Muerte), explica que realmente no morimos hasta que la última persona a la que hemos conocido muere también. E incluso entonces, el impacto que hemos causado en la vida de alguien puede continuar como el efecto de las olas. Hacer algo en memoria de sus seres queridos (no es necesario que sea un gesto exagerado) es una manera de sentir y experimentar la importancia y el impacto que la persona ha causado en usted. Algunas personas escriben libros, otras defienden las causas por las que la persona amada se interesaba, otros comienzan a hacer trabajos voluntarios y otros hacen algo por lo que nuestro ser amado se hubiera podido sentir orgulloso.

Rehaga su vida. Es importante hacer frente a la vida sin sus seres amados y cambiar de ciudad puede parecer una buena idea, pero recuerde que su recuerdo permanece. Sin embargo, realizar cambios pequeños e intentar nuevas cosas le harán sentir que la vida continúa y que es posible superar el sentimiento de vacío que siempre nos deja perder a alguien.

¿Alcanzamos siempre la aceptación durante un proceso de luto?—Puede que usted se pregunte. Quizá no completamente, pero podemos quedarnos muy cerca de alcanzarlo. Simplemente recuerde: lo que nunca se pierde es el amor que hemos recibido y el amor que hemos dado a alguien en esta vida.

 

Daniela Anéis
Acerca de Daniela Anéis
Leiria | Portugal

Daniela Anéis ha sido psicóloga clínica desde 2009, con un máster en Psicología Clínica y Sanitaria - Núcleo de Sistémica por la Universidad de Lisboa, Portugal. Su primera experiencia como psicóloga clínica fue en un hospital psiquiátrico privado de confesión católica, la congregación religiosa más vieja del país dedicada a la salud mental, y en una escuela real. En 2012, creó un proyecto comunitario en su ciudad natal llamada Senior's University que, a través del trabajo voluntario, imparte clases a personas mayores de 50 años, la mayoría de ellos jubilados. No hay tareas para casa, ni exámenes ni diplomas, solo personas aprendiendo y disfrutando de la vida. Además de las clases, las fiestas y las excursiones, el objetivo principal es promover el envejecimiento activo y mejorar la autoestima de las personas.

Como terapeuta privada, a menudo trabaja con familias y adolescentes. Daniela, además, lee todo lo que tiene que ver con la Psicología Existencial y la Psicología Positiva.

Daniela Anéis es optimista y su "vaso siempre está medio lleno". Su trabajo con personas mayores activas le ha enseñado a valorar aún más la vida y, lo que es más importante, la experiencia de vida. Imparte clases de Inteligencia Emocional y Psicología Positiva pero aprende mucho más de lo que es possible transmitir. Siempre tiene una historia estimulante que contar sobre sus "estudiantes".

Espera llegar a los 90 y vivir la vida al máximo. Siempre trabajando para ser la mejor versión de sí misma. Y creyendo que su misión en la vida es aliviar el sufrimiento de los otros.

Lea más sobre Daniela en su blog y en Facebook. (En portugues.)

Teresa Galarza
Acerca de Teresa Galarza, Ph.D.
Valencia | Spain

Teresa Galarza nació en España a finales de la década de los setenta. Estudió Filología y tiene un Doctorado por la Universitat de València, Spain. Trabaja como traductora además de como profesora e investigadora. Empezó su actividad como traductora cuando era universitaria, del ingles al español y al catalán, sus lenguas nativas. Recientemente ha emprendido un nuevo negocio, West Indies Publishing Company, siendo su primer libro la traducción de la novela perdida de Walt Whitman Life an Adventures of Jack Engle. La web de Teresa es: courtesytranslations.es, se puede acceder a sus artículos de investigación desde su perfil de LinkedIn, y sus artículos de divulgación están disponibles en Jot Down.

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